25 Aniversario
Tania Libertad Sánchez MendozaLa participación ciudadana dentro de un sistema democrático va más allá del acto de votar. Es una práctica constante que implica involucrarse activamente en los procesos sociales y políticos de nuestro entorno. No se limita a las elecciones periódicas, sino que representa un compromiso diario en todos los aspectos de la vida pública.
Mi experiencia personal me ha enseñado que la verdadera participación comienza cuando decidimos dejar de ser personas espectadoras y convertirnos en actores del cambio. He sido testigo de cómo la participación de las personas en procesos electorales no solo transforma su entorno, sino también su comprensión de la democracia. Sabemos que votar es esencial, pero ser parte de la organización electoral, asumir roles conformando autoridades y órganos electorales, en la capacitación electoral, como funcionariado en mesas directivas de casilla, es lo que realmente da vida a una democracia sólida.
Más allá del voto: el rol activo de nosotros como ciudadanía
A lo largo de mi carrera en el ámbito electoral, he comprobado que existen múltiples formas de involucrarse más allá de acudir a las urnas. Mi experiencia me ha permitido observar de cerca cómo la ciudadanía puede tener un impacto directo en la logística de las elecciones y en la promoción del voto, generando confianza y compromiso en quienes participan en los procesos electorales, siendo su actuar, fundamental para consolidar una democracia auténtica.
Mi estancia en el Instituto Estatal Electoral de Aguascalientes (IEE), me ha permitido comprender los retos particulares de nuestro contexto local y la importancia de adaptar estrategias de participación ciudadana, con el fin de garantizar una representatividad equitativa y transparente, que estimule en mayor medida a todas las personas a intervenir en la toma de decisiones.
Buenas prácticas que fortalecen la democracia
Un aspecto significativo que desde el IEE hemos implementado como parte del fomento a la participación ciudadana, es la incorporación de buenas prácticas que promueven una mayor equidad, como garantizar la paridad de género y la inclusión de Grupos de Atención Prioritaria (GAP). La paridad de género asegura una participación equitativa de mujeres y hombres en asuntos políticos. Asimismo, la inclusión de los GAP –personas con discapacidad, comunidades indígenas, afrodescendientes, y personas de la diversidad sexual y de género–, ha significado una transformación, al promover una mayor equidad y representatividad, enviando un mensaje claro a la sociedad: “los espacios de participación deben ser accesibles para todas las personas.”
Educación cívica: el semillero del cambio hacia una democracia más amplia e inclusiva
Para que los avances logrados perduren, es fundamental que la educación cívica sea el elemento formador. No se trata solo de enseñar sobre la democracia, su objetivo es crear una ciudadanía crítica, informada y comprometida. Al integrar una institución electoral, tenemos un papel clave para la formación de una ciudadanía más plural e incluyente.
La democracia debe ser una realidad diaria y no solo un concepto que se concibe en procesos electorales. Los principios de paridad e inclusión deben aplicarse en todos los ámbitos de la vida social, desde el educativo hasta el laboral y el familiar. Desde lo electoral podemos ser el semillero para la construcción de una sociedad más justa, plural y representativa de manera integral.
Conclusión: el poder de involucrarse
Derivado de mi trayectoria en el ámbito electoral, he comprobado que la participación ciudadana no es un acto aislado, sino un compromiso diario que da solidez a nuestra democracia. Votar es solo el inicio; involucrarse en el proceso democrático desde sus cimientos, tomar parte activa en su organización y defensa, nos convierte en portavoces de proyectos de transformación social.
Concluyo que, asumir roles activos en los procesos electorales, exigiendo una mayor rendición de cuentas y promoviendo la inclusión de grupos históricamente marginados son las acciones que realmente fortalecen nuestra democracia. Participemos de una manera más consciente y activa, es lo que nos llevará a construir el país justo y equitativo que deseamos; porque la democracia será real cuando nuestras voces sean totalmente escuchadas.

Tania Libertad Sánchez Mendoza
Licenciada en Derecho por la Universidad Autónoma de Aguascalientes, ha complementado su formación con diplomados y cursos especializados en materia electoral, impartidos por la Escuela Judicial Electoral del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Su carrera en el ámbito electoral comenzó en 2010 y se ha extendido hasta la actualidad, iniciando su participación activamente en varios procesos electorales tanto locales como federales. Ha ocupado cargos de consejería y presidencia en Consejos Electorales Distritales y Municipales, así como en actividades de capacitación-asistencia lectoral y de organización electoral en el proceso de Revocación de mandato. En la actualidad, se desempeña como Secretaria Ejecutiva del Consejo General del Instituto Estatal Electoral.